Manifestarse desde la desigualdad


La libertad de manifestación es un tema de disertación que en un contexto de agitación y cambio en Michoacán y en México en los últimos años, resulta controversial y divisor de opiniones, pero también brinda la oportunidad de replantear nuestra concepción en torno a este derecho y, desde luego, el espacio oportuno para una crítica constructiva rumbo a la disminución de la acumulación crítica de problemáticas sociales no atendidas y dolores en común en nuestro estado.

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Duolingo y la cultura del ganar-ganar.


Agregar valor, es un concepto lo suficientemente ambiguo y aparentemente fácil de entender al instante cuando desarrollamos una idea para un proyecto, producto, empresa, programa; mas al continuar desarrollando o trabajando en ello, suele pasarse por alto o quedar resuelto de forma implícita. Así, el valor agregado (para aquellos que siguieron la receta clásica de incubación de una idea) quedará resuelto en el diseño, en el componente tecnológico, o en la forma de entrega, pero no pretendo dar aquí una lección sobre lo que es o no es valor agregado.

En alguna charla de cerveza, discutía con uno de los colaboradores de este blog, sobre si esta racha de emprendimiento por las juventudes en varias partes del mundo, era una especie de moda o tendencia pasajera que continuaba con la dinámica del “trickle down” de la economía, o si en realidad las generaciones startuperas estaban retando los paradigmas de ésta. En la opinión de él, “las startups suelen ser como burbujas, porque muchas startups tienen modelos de negocio que no crean ni generan nada, son una idea atractiva para personas e inversionistas pero no aportan valor ni al consumidor ni a la sociedad.”

DUOLINGO

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Literatura de la onda: José Agustín


Se le llamó literatura de la onda a la narrativa de José Agustín, corriente surgida a mediados de los años 60 y procede de una explicación simple:  los jóvenes de la época comenzaron a utilizar la palabra onda: “¿qué onda?”, “agarra la onda”. Los jóvenes de los 60’s tienen características peculiares, por ello se dice de los 60´s que fue una época revolucionaria dónde a través de manifestaciones, rock, arte y “cultura” se distendió la acumulación crítica del momento a fin de conseguir fines como sociedades más justas, equitativas, pacíficas; y un mundo que fluyera, sin rigidez como la onda. Sigue leyendo

El pelado, el mexicano de ciudad y el burgués mexicano en Las batallas en el desierto


Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco se sitúa dentro del sexenio de Miguel Alemán, caracterizado por acciones que pretendían adecuar al país a las nuevas condiciones internacionales, pero sobretodo que hiciera de México un país moderno, en el que se creía estar cerca de alcanzar aquellos “mejores tiempos” de los que tanto se había hablado: Sigue leyendo

Vallejo y Dios en Los Heraldos Negros


Poeta peruano, César Vallejo estudio letras, medicina y derecho. Trabajador en una hacienda azucarera, profesor o vagabundo en París y favorito de El Che, se dice que siempre cargaba con su poesía. Comparto algunos de sus versos que describen la interesante relación de Vallejo y Dios en Los Heraldos Negros.

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Animarse a emprender: adaptarse o morir en el intento (Parte I)


En el ritual de elaboración de metas de año, uno de los proyectos que comparto además con quien escribe conmigo en esta entrada Khublai Villafuerte, tiene que ver con dar el siguiente paso para su consolidación formal. Y naturalmente había que acudir a la Secretaría de Economía (SE); esto después de haber pasado varias horas tratando de averiguar y realizar un trámite por Internet, tan simple como el de denominar o nombrar a tu empresa.

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Connecticut y la violencia como entretenimiento


Me da miedo que uno de estos días ya nada me sorprenda: “la indiferencia es el apoyo silencioso a favor de la injusticia”[1], pero uno pierde la capacidad de asombro conforme se avejenta o se acostumbra silenciosamente a la violencia disfrazada de entretenimiento.

Por ello, a propósito de vencer la indiferencia y por la indignación que siento ante las manifestaciones de violencia, la noticia de la tragedia en Connecticut donde 20 niños perdieron la vida en manos de un joven, me impacto e instó a escribir estas líneas. Si bien no hay mayores detalles del suceso más que los relatados en diferentes medios de comunicación y en las redes sociales; la declaración de Obama donde reconoce que sucesos de este tipo han sido frecuentes y se deben tomar medidas significativas para evitar este tipo de tragedias, genera muchos cuestionamientos.

En los últimos años, han ocurrido varios accidentes de este tipo en EUA[3], entre el listado podemos nombrar tristes sucesos como la tragedia de Collumbine de 1999, retratada en el documental del polémico director Michael Moore Bowling for Collumbine [4]. El caso del Tecnológico de Virginia en 2007, donde murieron 30 personas, y hace escasos meses, en Agosto de este año en un cine en Colorado durante la premier de la película The Dark Knight Rises[5], donde murieron 12 personas y hubo 59 heridos. Las anteriores tragedias tienen en común la facilidad para la posesión de armas y que fueron sucesos cometidos por personas jóvenes.

Este tipo de sucesos nos abre además otros cuestionamientos como el debate inconcluso en los Estados Unidos sobre la posesión de armas y cuyo tema fue sonado en la campaña de Obama de 2008; y a mayor escala el negocio del tráfico de armas que según cifras de la ONU causa cerca de 750 mil muertes al año. O a nivel micro el problema del bullying que por años ha estado presente en las escuelas, y que si bien han aumentado el número de programas y el conocimiento de éste, sigue estando presente adquiriendo nuevas formas de manifestarse como al interior de las redes sociales; y qué decir de nuestro México dónde en un proceso paulatino y casi imperceptible nos hemos acostumbrado a convivir con la violencia, en un clima de inseguridad y de nula confianza en las autoridades encargadas de la impartición de justicia.

Estamos conviviendo silenciosamente con la violencia a nivel local-mundial y omitiendo nuestra creciente tolerancia a la misma. Como resultado de una sociedad postmoderna, en la que cada vez se abren más los tejidos sociales y desaparecen los procesos de comunicación asertiva y de noción de pertenencia a una comunidad; no podemos generar más violencia de la que crece en las calles.

Aunque la tarea no es fácil hacia una generación de cultura de la no violencia, es urgente reforzar las clases de ética y en general las humanidades, que han sido apartadas de los planes de estudio. Y al interior de los hogares educar y convivir en el respeto, el reconocimiento de la diversidad y en mejora de nuestras formas de comunicación. Pero sobre todo, recuperar nuestra capacidad de indignación ante cualquier manifestación y réplica de la violencia, e incluso del uso de ésta como entretenimiento que muchas veces es disfrazado en dosis “no nocivas” en el contenido consumido en los medios de comunicación.

Ojalá podamos cambiar este hábito silencioso de consumo de violencia por un hábito de ejercicio de la empatía y del reconocimiento de nuestra coexistencia en espacios compartidos y comunes a otros seres humanos, a pesar de lo frío de las calles en las grandes y pequeñas ciudades, de la rutina, y del agobio de la vida moderna que padecemos de cuando en cuando.