Política, mariguana y rock n’ roll


I’m in love with Mary Jane. // She’s my main thing.
She makes me feel alright. // She makes my heart sing.

Mary Jane: controversial, popular, barrio bajera, elitista, sensual… Mary Jane –o mariguana- ha suscitado un debate mundial sin precedentes que tiene a política, economía y moral navegando por aguas limítrofes, e incluso, ajenas y desconocidas. Estamos en un punto de inflexión y a partir de ahora cargaremos con el peso de la (in)decisión.

Holanda, Washington, Colorado y Uruguay. Vicente Fox, Aguilar Camín, Gómez Mont, Zedillo y Cardoso (ex-presidente, ex-secretario, ex-esto, ex-lo otro). Estrellas rock n’ rolleras del escenario político que promueven el “debate” sobre la legalización de la mariguana. Son ancianos con chaqueta de cuero y tatuajes que leen “I (L) Mary Jane” en los brazos. Andan de gira por el país como banda de rock de los setentas y organizan eventos masivos al más puro estilo de Woodstock para discutir sobre el encanto engatusador de Mary Jane y cómo ella es, realmente, la solución al problema. Discuten sobre sus posibles efectos y concluyen: dejémosla en libertad y que hombres y mujeres decidan si abrazarán sus aromas irresistibles (por aquello de la libertad de elección que dicen promover)  ¡Que su prisión no sea más! Que el Estado no tenga que pensar en esta amante que lo ha atormentado durante tanto tiempo.

She comes as no surprise. // Turns me on with her love.
Takes me to paradise.

“Vendrá sin sorpresas, ya hemos estudiado largamente sus efectos ¡Miren a Holanda! ¡Los Estados Unidos están yendo por el mismo camino! ¡Legalicemos! ¡Legalicemos!“ Gritan las bandas del politics n’roll (política y rolemos, política…y rolemos).  Le componen canciones y baladas para promover su punto de vista. No hay tal cosa como el debate, parece. Se erigen como los niños cool del barrio, sin prejuicios, porque si estás en contra, “tu postura está sesgada, seguramente está basada en todo, menos en la verdad económica y social que SÓLO nosotros poseemos” (el teleprompter pide aplausos).

Pero dejemos los divagues y viajes argumentativos a lenguas más hábiles como la de Fox y a letras más coherentes y objetivas como las de Aguilar Camín. Los argumentos económicos a favor de la legalización son contundentes (dicen). El gasto para luchar contra los cárteles del narcotráfico es gigantesco, legalizando la mariguana les quitamos los ingresos derivados de la ilegalidad (rentas que varían entre el monopolio y la competencia monopolística), incrementamos el empleo (disminuyendo la pobreza que genera mano de obra para los cárteles), paliamos el poder del narcotráfico y podemos reorientar el uso de algunos recursos (léase sacar rebanadas de otro pastel). Sencillo, o como decimos, bueno, bonito y barato.

Now do you think you love me Mary Jane. // Don’t you play no games.

Corto placista, linear y parcial, diría yo. Pongamos las cartas en la mesa, por aquello del debate y tratemos de ver si detrás de su mirada segura se esconde un bluff o un par de aces. Algunas cifras popularmente citadas sugieren que la mariguana representa el 30 por ciento de los ingresos de los carteles, otros llegan tan lejos como el 60 por ciento. Sin embargo, un estudio de la Universidad de Yale[1] investigó especialmente la cifra del 60 por ciento y concluyó que no existe una documentación firme para respaldarla y más bien estima que los ingresos por mariguana se ubican entre el 15 por ciento y 26 por ciento.

La RAND Corporation[2] en un estudio terminado durante 2010 estableció que de legalizarse dicha droga en EU “no impactaría las finanzas de las agrupaciones de narcotraficantes mexicanos que obtienen hasta 20 mil millones de dólares al año por las ventas al país vecino del norte”.  Si el impacto de la legalización en el mercado principal del mundo es mínimo ¿qué nos hace pensar que de hacerse en México habría un impacto significativo a las finanzas de los cárteles?

Cifras vemos, fuentes no sabemos. Lo que podemos hacer es suponer lo que cualquier negocio haría de ver uno de sus orígenes de ingreso disminuidos: buscar nuevos productos y mercados así como invertir en sus otros productos ya existentes (en dado caso de que lo hiciera y no montaran negocios fachada y pseudo legítimos para continuar en el mercado, lo cual sería totalmente lógico) ¿Sus otros productos? Cocaína, heroína, metanfetaminas (que adquieren cada vez más fuerza) y otras más peligrosos como trata de personas, secuestro y extorsión.

Los incentivos dentro del mercado de la mariguana tampoco resultan prometedores. Para estudiarlos podemos establecer dos casos: legalización de la producción masiva  y legalización de la producción casera. En el primero, los precios en el mercado interno disminuyen, trasladando la planta de mejor calidad al mercado estadounidense (donde se compra el kilogramo hasta 40 veces más caro de lo que se compra en México) y dejando aquí plantas de menor calidad que ocasionan mayores problemas de salud. Dependiendo de qué tan alto se perciba el costo de oportunidad de trasladar la mariguana ilegalmente hacia los EUA se tendría una redistribución en calidad y cantidad de la planta cuyos efectos son difícilmente predecibles.

Si sólo se autoriza la producción casera existen entonces incentivos a la informalidad, donde la gente podría librar impuestos y controles gubernamentales  por la adquisición de mariguana, probablemente a menores precios gracias también a la existencia y permanencia de plantíos masivos de la misma. El mercado pasa de lo ilegal a lo informal y ceteris paribus.[3]

If Mary wanna play around, // I let her have her fun.

 

“Se ha fallado en la estrategia”. “Tenemos que reorientar”. “Hay que romper paradigmas”. ¡Ojalá el gobierno admitiera esto en todos y cada uno de sus fracasos de política pública! Pero ¿es realmente que la estrategia de seguridad ha fallado en la lucha contra el narcotráfico? Permítame ofrecerle algunos elementos de análisis que parecen haber pasado de moda. Primero que nada, el narcotráfico consigue mano de obra barata y consumidores gracias a las situaciones de inequidad socioeconómica, especialmente en las ciudades donde la existencia de áreas marginadas (con pocos votantes y pocos incentivos electorales para atenderlos)  les dan un rango de acción amplio para instalarse y distribuir. Por otro lado tenemos al principal virus de muchas sociedades, especialmente la latinoamericana: la corrupción. Burócratas y “representantes populares” han permitido que el narcotráfico se infiltre en estructuras gubernamentales, ya sea buscando el beneficio propio o desatendiendo áreas estratégicas del gobierno como la policía la cual, por cierto, tiene una estrategia totalmente carente  de inteligencia (para mayor información, favor de leer el asesinato del vicealmirante en Michoacán) ¿Ha fallado entonces la estrategia del gobierno? Por supuesto, pero abrir el problema y dejarlo en manos de la sociedad tampoco promete ser un movimiento inteligente, es más bien, radical, se lavan las manos y nos dicen “ustedes arréglense como puedan”.  Dejan de lado los efectos nocivos por el abuso de cualquier droga en la sociedad (baja en la productividad laboral, desintegración familiar e incluso, la muerte de quienes la utilizan o tienen el infortunio de cruzarse con estos en un accidente automovilístico).

Para ello, se propone lo siguiente: que se trate no como un problema de seguridad pública sino como uno de salud pública. El problema radica en que México no tiene precisamente los mejores programas en esta materia. Algunos tormentosos datos en este sector nos brindan luz respecto del comportamiento de este sector de la administración y política pública. Somos el país número uno en materia de obesidad infantil y en adultos en el mundo[4]. El 65 por ciento de la población entre 17 y 65 años tiene problemas de alcoholismo[5] y en consumo de tabaco los resultados varían entre ligeros descensos y ligeros aumentos, dependiendo del sector de la población que analicemos. [6]

México es un país que si bien ha crecido como mercado de consumo es primordialmente productor y plataforma logística para el mercado estadounidense. Somos, de hecho, suprincipal proveedor de mariguana y metanfetaminas, así como uno de los más grandes en cuestión de heroína. Las recetas mágicas que se han aplicado en otros países son ajenas a nuestra realidad y necesitan pasar por un proceso de cuestionamiento y tropicalización por el cual, parece, nadie está dispuesto a caminar o al menos no dentro de los focos de los medios de comunicación. La violencia en México se debe no sólo a la venta de droga y la lucha por mercados estratégicos sino también y, sobretodo, a la posición de las plazas respecto del mercado de los Estados Unidos.

Yeahhhhh! Ooowoooo. // Oh baby. Oh baby. Hit me.

Si bien todo mundo habla de debate, aquí pareciera que hay gato encerrado. Permítame preguntar ¿quién está promoviendo tan intensamente los esfuerzos de lobbying a favor de la legalización? ¿Hasta qué puntos estamos cayendo en una sociedad cuasi distópica donde confundimos la libertad con la falta de fraternidad? El verdadero debate tiene argumentos desde varias trincheras y el escudo progresista bajo el que tratan de enmarcar sus argumentos no es tal pues son, en el mejor de los casos, incompletos, lineales y no reflejan en su totalidad la realidad social, política y económica del país. El diseño de soluciones requiere de un enfoque riguroso, sistémico y con perspectiva de futuro, lo cual realmente no se está haciendo.  Cuestionamientos hay muchos y la parcialización del debate es de preocuparse, no obstante, como en tantas otras cosas, hay que quitarnos el velo que portamos y ver un poco más allá de lo que se nos ofrece en la bandeja.

Sing! La-du-da-da-du-da-dahh. // Sing it for me baby.
Come Mary, Mary Jane. // Sing it for me baby.(*)

(*) Extractos de Mary Jane, cantado por Rick James. http://www.youtube.com/watch?v=U55iSMxGJ1Y

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2 comentarios el “Política, mariguana y rock n’ roll

  1. Juan Velasco dice:

    Creo entender. Y desde esa creencia me parece que aún cuando podamos ironizar acerca de los motivos de la difusión que se le da en este momento al debate no podemos dejar de aprovechar la oportunidad para darlo. En esta línea lo único que me interesa señalar (ya que en general la información del artículo me parece adecuada) es que al parecer hay dos maneras de abogar por la regularización de la marihuana. Una tiene que ver con la afirmación de la libertad de los adultos para consumir lo que les parezca y otra con el supuesto impacto en las finanzas de los grupos de crimen organizado. La segunda me parece indemostrable, la primera me parece viable. No pienso que el argumento a favor de un ejercicio de la libertad sea menor, de hecho me parece el más adecuado. Saludos.

  2. Araceli Molina López dice:

    Bueno, pues parece que Méxicosigue en la línea de que si en E.U. se acepta algo es porqué es bueno y hay que seguir el ejemplo, pero…. porqué no emprezar mejor aplicando una seguridad social como la de éllos para ver si nos funciona a nosotros?

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