El fenómeno PRI


A  sólo unos días de haberse realizado elecciones en 14 estados de nuestro país, cuyos resultados nos devuelven una idea que había aparecido desde julio del año pasado, el PRI está de regreso, remasterizado y dejando claro el mensaje de que no piensan marcharse. Pero, ¿realmente el PRI se fue a algún lado durante los 12 años de gobierno federal panista?, ¿realmente podemos decir que el ‘villano favorito’ de México fue expulsado por la bota de un ranger de Guanajuato y arrojado, momentáneamente, al basurero de historia mexicana?

El PRI ciertamente no es el partido más antiguo de México (puesto que ostenta Acción Nacional), pero sí es la culminación de un proceso de aprendizaje de cómo es que funcionan sociedad, gobierno y Estado en nuestro país. Realmente hay que notar cómo es que el fenómeno del priato es un fenómeno único en el mundo; es interesante notar cómo es que un partido logró mantener 70 años el poder con, hasta cierto grado, el “consentimiento” de la población y cómo es que esto dota de ciertos aspectos característicos al actuar de la política mexicana del siglo XX. Evitando la historia maniquea del priato como el reino de las sombras en México, hay que notar que sí se dieron importantes logros durante los años de mandato del partido fundado por el general Ávila Camacho. Ejemplo de ello es la relativa “paz” con la que México se diferenciaba de las dictaduras militares que tenían otros países de Latinoamérica, o la distancia que pudo tomar de los conflictos internaciones durante la Guerra Fría: recordemos que logró mantener relaciones diplomáticas tanto con E.U.A. como con Cuba, único país en el mundo capaz de hacerlo.

¿Cómo es que el PRI logró todo esto? Recordemos que es un partido surgido desde el poder, producto del sistema mismo, que aprende de la necesaria estructura institucional de un partido del Partido Nacional Revolucionario de Plutarco Elías Calles y de la forma de funcionamiento con base en el apoyo de las masas del Partido de la Revolución Mexicana de Lázaro Cárdenas. El PRI aprovechó todo el proceso de construcción del Estado mexicano y su relación con la sociedad y cómo es que ésta funciona y se crea como la una de las piezas claves para el funcionamiento del Estado en México; la misma alternancia del 2000 fue definitiva por la misma voluntad presidencial de Zedillo.

Con todo esto podemos notar que el PRI es un partido que se mantiene, observa y conserva, pero realmente no está en su naturaleza transformar. Entonces ¿realmente está transformando a México? El  PRI realmente nunca se fue. El PRI está implantado en las raíces del sistema, es un partido que sabe cómo ejercer el gobierno mexicano porque él mismo lo diseño, de ahí que el sueño liberal del PAN se vea nublado, que trató de gobernar con sus ideas en un sistema ajeno, durante 12 años el gobierno simplemente se vio atado. El PRI ha dejado al PAN a un lado históricamente, y ciertamente éste ha servido como un contrapeso a las prácticas del PRI. Ha servido como voz para llamar a la transformación social y política pero poco pudo hacer a la hora de verse con la tarea de no sólo profesarlo sino actuarlo, no por falta de voluntad, sino por simplemente plantearse ¿a dónde quiero llegar? Sin haberse planteado el obligado ¿en dónde me encuentro?

En el Partido de la Revolución Democrática (PRD) podemos notar un fenómeno extraño, observando los resultados de las elecciones de 2012 y 2013, vemos que en la primera el PRD se consideraba como la segunda fuerza política del país, pero en 2013 pasa a ser la tercera. ¿Realmente la percepción de la población cambió tanto en tan sólo unos meses? ¿o es que se votó por Andrés Manuel López Obrador y no por el PRD? Justamente ahí se encuentra el error de la estructura del PRD y de la izquierda mexicana en general, que heredan los esquemas de masas de Cárdenas y las políticas de la tradición democrática mexicana pero olvidan la necesidad de la estructura de partido ideada por Calles o por Ávila Camacho. Se basa demasiado en la figura del candidato por sí mismos (López Obrador, Ebrad, Mancera, Cárdenas) pero no se les ve como parte de un proyecto conjunto, de partido; esto da como resultado que se vote por el candidato y no por el proyecto (si es que hay alguno actualmente), lo que deja a los candidatos sin tanto renombre y aro mesiánico con muy bajas posibilidades de ganar alguna elección, lo que ha orillado al PRD a medidas como las alianzas con el PAN.

El PRI no se irá de un sistema que él mismo creó, no se alejará de una sociedad que sabe utilizar y leer. No se puede esperar una verdadera transformación del país manteniendo simplemente cambiando el color de la presidencia. La discusión de fondo y la que tiene el verdadero potencial de la transformación se encuentra en la sociedad civil misma. El viejo régimen se basa en la idea de una jerarquía de arriba hacia abajo, es nuestra responsabilidad cambiarla a una más de abajo hacia arriba y eso es tarea de todos nosotros.

José Antonio Cárdenas Rodríguez

@bocho12355

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