¿Quién gana y quién pierde?


El 2012 se fue y aunque no hubo terremoto, ni asteroide o apocalipsis alguno, nos dejó uno de los años más agitados dentro de la vida nacional en los últimos años. 2012, año de elecciones y, como cada 6 años en México de polémica.

En este país, parece ser costumbre que cada elección presidencial termine con impugnaciones, declaraciones alarmantes, manifestaciones y, en general, descontento. Los comicios de los que resultó electo Enrique Peña Nieto no fueron la excepción y dejaron a su paso una situación particular en los actores políticos del país, con las características específicas que cada uno amerita.

Primero tenemos al Partido Acción Nacional (PAN), que deja el poder tras 12 años de aparente “transición” en los que el autoproclamado presidente del empleo se convirtió en el de la guerra y la crisis. Con un pobre manejo del país, parecía que Acción Nacional no sabía qué hacer y la situación finalmente se les salió de las manos. No podemos hablar de un cambio de gobierno: podemos apreciar cómo el viejo régimen seguía con la misma lógica, pero con diferentes actores que no lo sabían manejar; la corrupción, clientelismo, aspirantismo, etcétera, que funcionaron mucho tiempo como aceite para la máquina que era el gobierno del PRI (el viejo PRI) y rompió uno de los ejes principales de ésta, el presidencialismo.

Pobremente desempeñado en campaña y con la salida de figuras como Fox del partido tenemos un PAN desprestigiado y derrotado, pero que aún conserva cierta unidad por lo menos como institución de partido (aunque no se pueda decir lo mismo al interior del mismo), dejándonos muy claro que un cambio de partido no necesariamente significa un cambio de régimen.

En la izquierda mexicana el panorama no es mejor, tras la segunda derrota de López Obrador tenemos una izquierda dividida, más que dividida atomizada. El PRD no pudo convocar a la unidad por nombre propio y basó todo en la figura de López Obrador que al decidir alejarse de los viejos partidos y fundar el propio, terminó por acertar el golpe de gracia a la pretendida unidad de la izquierda en el país. MORENA como partido todavía dará mucho de qué hablar, pero podremos ver cómo toma dos vías, se convierte en el foco de la izquierda desplazando al PRD o termina por convertirse en otro partido minoritario como el PT o el Movimiento Ciudadano. MORENA era una iniciativa interesante, vaya, se enfocaba en el descontento de la ciudadanía y ofrecía una alternativa como movilización ciudadana y hasta cierto punto funcionó más como plataforma de campaña de lo que sirvió el PRD, sin embargo vuelve al mismo esquema. La izquierda ya no puede seguir con la técnica que la ha estado carcomiendo, enfocarse más en los personajes que en los proyectos, el eje articulador del partido es el personaje, así se funda MORENA por iniciativa de López Obrador, así se mantiene el PRD con la figura de Marcelo Ebrad, reflejo de esto es que desde su fundación en 1989 el PRD sólo ha tenido dos candidatos presidenciales, ¿será acaso herencia del caudillismo mexicano? Tristemente ahora la izquierda se encuentra desplazada y separada.

El ganador en esto ha sido el Partido de la Revolución Institucional que aprovechando la mala gestión del PAN y la división de la izquierda se pudo volver a abrir paso hacia los pinos. Con un amplio abanico de técnicas de compra de votos y el descontento de los pasados 12 años se veía venir lo inevitable. ¿Pero qué retos trae el nuevo gobierno? Primero hay que recordar que este no es el viejo PRI del presidencialismo, porque los actores no son los mismos y segundo, porque las condiciones del país no son las mismas, las viejas tácticas del PRI ya no pueden ser utilizadas con la misma efectividad. Un ejemplo de cómo el rol de los actores ha cambiado es tan simple como notar que antes las comunicaciones estaban al servicio del régimen, ahora el régimen está al servicio de las comunicaciones. Medidas como la absorción de la Secretaría de Seguridad Pública por parte de la Secretaría de Gobernación nos pueden decir los intentos del llamado “nuevo PRI” por centralizar el poder y atar cabos sueltos. Sin lugar a dudas es una administración con muchos retos ¿será que un presidente acusado de ganar a costa de su marketing y no de un proyecto claro está a la altura de los retos?

Finalmente un actor fundamental es la sociedad civil y en especial el caso de los jóvenes, específicamente el movimiento #yosoy132. Sorprendentemente una juventud que había sido tachada de “generación nini” y que había sido encasillada en la apatía levantó la voz y organizó un movimiento que logró movilizar a buena parte de la juventud del país, sumándose a la oleada de despertar juvenil que se ha venido a dar en el mundo como lo fue en Egipto, nos encontramos ante el fenómeno en dónde a través de medios de organización como redes sociales (principalmente) los jóvenes pueden alzar su voz y movilizarse por sí mismos exigiendo cambios ¿acaso nos encontramos con revolución en lo que respecta al papel de los jóvenes en la sociedad? Yo diría que sí. Sin embargo, tristemente el movimiento #yosoy132 ha sido catalogado más de una vez de muerto, más aún después de los eventos de vandalismo del 1 de diciembre.  El movimiento ha decaído, el problema pudiera ser que pocos de sus integrantes realmente se planteaban metas fuera de las elecciones y poco fondo se hallaba con las propuestas de democratización de los medios. Sin embargo el precedente está ahí y es importantísimo no perder de vista cómo es posible organizarse y realmente generar un movimiento, bien planteado y con un rol más profundo que el de un actor electoral, sino como el de un verdadero actor de cambio en la vida del país.

Con todo esto hay que tener bien claro que no basta con dirigir la mirada hacia los partidos o a la alta política del país, sino que hay que tomar en cuenta que la participación ciudadana comienza desde el interés mismo de los ciudadanos, no sólo a los problemas de la alta política, sino a los problemas diarios de la organización de la sociedad misma. Para poder comenzar a construir un régimen democrático hay que construir primero una sociedad, que esté organizada de tal forma que pueda exigir que se le presenten verdaderos programas políticos en lugar de simples campañas de personajes.

José Antonio Cárdenas Rodríguez

@bocho12355

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Un comentario el “¿Quién gana y quién pierde?

  1. Gustavo de la rorre dice:

    Ese es a grandes rasgos el panorama en México ,y bueno esa es su historia.

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