El Periodismo se escribe con ‘L’


Los escritores escriben, los periodistas redactan”.-
Un profesor de periodismo de Carlos Loret de Mola

Los escritores escriben y los reporteros redactan. Los periodistas también crean. ¿No escribió García Márquez? ¿No es creación la de Leñero?”.-
Juan Manuel Venegas Ramírez

Desde hace mucho tiempo, el Periodismo ha caminado de la mano de la Literatura. Incluso, según la opinión de diversos autores y reporteros, hay géneros que se mezclan hasta el punto que es imposible distinguir si pertenece a uno u otro. Uno de esos es la crónica, texto que, refieren, vaga por los límites del periodismo descriptivo y la narración fantástica.

Lo anterior se comprueba al hacer un análisis sobre la cantidad enorme de escritores que salieron a la luz literaria provenientes de las negras entrañas de la labor informativa. Gabriel García Márquez, George Orwell, Mario Vargas Llosa, Vicente Leñero. Sólo algunos nombres. Del primer mencionado, como bien se sabe, destacaron sus crónicas mientras ejerció el Periodismo. Relato de un náufrago se publicó en forma de libro en 1970; sin embargo, antes ocupó la primera plana del diario colombiano El Espectador durante 20 días consecutivos. Eso nos da una idea de la calidad de su obra, hablando en términos periodísticos. Sí, es verdad que el colombiano trabajó primero como periodista que como escritor, podrán decir los lectores, pero su vocación literaria siempre estuvo bien marcada, como él mismo relata. [Léase Vivir para contarla, Ed. Diana, 2002].

Aunque durante la última década en México han surgido infinidad de libros escritos por reporteros que narran el fenómeno del narcotráfico; el caso contrario al de García Márquez. Al que haré referencia se trata de Eric Arthur Blair, mejor conocido por su seudónimo, George Orwell. Sus obras más destacadas son, huelga decirlo, 1984 y Rebelión en la granja, y su forma de describir el mundo revolucionó el concepto que se tenía de los gobiernos. Sin embargo, su formación literaria comenzó en la redacción de la revista Horizon, que publicó sus primeros ensayos, otra faceta destacada del inglés.

Haciendo un pequeño paréntesis y refiriéndome de nuevo a los libros sobre el narco que se han escrito el país debo citar al director de La Jornada Michoacán: “Esos libros no son otra cosa que reportajes extendidos que perfectamente podrían haberse publicado en un periódico sin haber utilizado más de diez mil caracteres”. Además, las fuentes que los reporteros convertidos de súbito en escritores no siempre son las más fidedignas. Debido a la delicadeza con la que el tema necesita ser tratado, en una buena cantidad permanecen anónimas, y las obras de referencia están llenas de trascendidos.

Sin embargo, no es mi intención criticar el trabajo informativo que otros realizan, así que daré por zanjado el tema. En cambio, tocaré otro punto en el que se mezclan ambos oficios. Los literatos y los periodistas coinciden en que no se puede escribir sobre lo que no se conoce. Es una de las máximas de la Literatura y también del Periodismo y otra de las razones por las que ambas se complementan. El primer acercamiento hacia el conocimiento que tanto los escritores como los reporteros deben tener son los libros. Casi todos los libros. Incluso los malos son un ejemplo de lo que no se debe hacer, de la forma incorrecta de redactar. Subiendo por la senda del conocimiento, nos encontramos con las experiencias. Junto con los libros, conforman la dualidad perfecta del conocimiento que alguien que se dedica a las letras debe tener siempre presente.

El trabajo del reportero lo mantiene moviéndose durante mucho tiempo. Un choque en algún lugar de la ciudad, una conferencia de prensa en otro, una entrevista en un café. Vagando por la ciudad, el reportero verá y se enterará de cosas que de otro modo jamás percibiría; si a eso se le suma la información adicional que obtenga, ya sea mediante revistas y periódicos o libros, se obtiene el caldo de cultivo perfecto para un escritor. Sólo se necesita una chispa que encienda el reguero de pólvora que la suma de lecturas y experiencias va dejando tras de sí.

Por desgracia, durante los últimos años en este país nos hemos quedado sin periodistas ni escritores de peso, sin campeones de peso completo de las letras. Hoy, los empleados de la prensa, ya sea escrita o el show business que las grandes televisoras patrocinan, se dedican a ser informadores, a ser simples presentadores de noticias con una cara bonita y un coeficiente intelectual similar al hasta ahora mostrado por Enrique Peña Nieto. Las escuelas han matado el ingenio, el humor y el talento. ¿Qué, cómo, cuándo, dónde y quién? Son las cinco preguntas básicas del periodismo. Según la teoría, deben ser respondidas en el primer párrafo de una nota con la finalidad de que el lector pueda sintetizar la información que el texto contiene.

No obstante, la práctica del Periodismo dice otra cosa. Lo único que debe ir en el primer párrafo es la nota en sí; es decir, la información más relevante, aunque no se señale el dónde, el cómo o el por qué. El primer párrafo debe tener, utilizando términos boxísticos, punch, una frase que enganche al lector y lo obligue a terminar de leer la nota entera, así sea una descripción de una aburrida reunión entre integrantes de la clase política de México o la crónica de un concierto multitudinario. Para eso es necesario el estilo. Si una nota se redacta, es difícil conseguir un estilo, que la gente reconozca tu forma de escribir, que se venda tu nombre, como las grandes firmas de antaño. ¿Qué precio puede tener la firma de un reportero en estos tiempos, en que todo está en venta?

Hoy más que nunca, caros lectores, hace falta revalorizar las dos cosas. El periodismo se ha desvirtuado y se ha convertido (en muchos, lamentablemente muchos casos) en una mera labor informativa, sin estilo, sin, como se dice por ahí, amor al arte. La literatura, por su parte, se vuelve oportunista. Como se mencionó arriba y refiriéndome únicamente a México, se ha utilizado el tema del narcotráfico para narrar, cosa que es aceptable siempre y cuando tenga una razón social y no quede únicamente en una técnica de mercadotecnia como ha sucedido con infinidad de seres fantásticos y mitológicos como los vampiros y los hombres lobo.

Por eso Periodistas (con mayúscula) y Escritores (con mayúscula también), yo les pido que escriban. No se conviertan en simples reporteros o presentadores de noticias, no digan que a veces escriben un cuento ni que no se les ocurre de qué manera complementar un verso. No se refieran a ustedes mismos como ‘escritores de ciencia ficción’ ni digan, si se reúnen con sus amigos o intentan impresionar a alguien, “sólo escribo novelas neoexistencialistas con un toque de pragmatismo y aderezo de humor negro porque escribir realismo mágico ya está muy pasado de moda”.

Ante todo, es necesario recordar que ambas artes, como todas las existentes, necesitan práctica. Práctica y pasión. Así que, como dijo el artemarcialista Bruce Lee en alguna ocasión, sean agua, compañeros. Adáptense a la situación que lo requiera y escriban. Sobre lo que sea y con el método que les plazca, que no hay mejor cura para una mala redacción que lecturas de las buenas y un par o tres cuartillas repletas de caracteres.

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Un comentario el “El Periodismo se escribe con ‘L’

  1. Reblogged this on huidasdeintrospeccion and commented:

    Entrada publicada originalmente en http://www.circulodecafe.wordpress.com

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