Is the economy stupid? Panta rei


Bien lo dijo Heráclito en su momento: panta rei, todo fluye; es el principio inherente de la vida, de los seres que la componemos y de los vínculos e interacciones que generamos entre nosotros. La economía, siendo producto de esta interacción -los humanos y los recursos que están a nuestra disposición- no está exenta de este principio.

Hoy nos encontramos ante un escenario inédito: la economía empezó a desconcentrarse geográficamente más no socialmente, los ricos se hacían más ricos y aunque algunos de la parte media y baja de la pirámide accesaban a un mejor nivel de vida, en el fondo se preparaba uno de los retos más grandes para la humanidad y quizás, una de las transformaciones más sonadas para las futuras generaciones ya que la precariedad también iba aumentado.

Las crisis económicas alrededor del mundo tienen un factor en común: el desapego de la administración de la economía con las necesidades de la sociedad ya que ésta se ha orientado a asegurar de manera fanática y doctrinaria la estabilidad del sistema monetario, la apertura comercial y la desregularización.

Los tecnócratas de grandes organismos como el FMI, Banco Mundial, OMC u OCDE afirman que esta es la única manera de erradicar la pobreza, pero en la práctica hemos visto que las cosas no son tan fáciles y que la economía pura de mercado, como se busca tener, favorece la creación de grandes brechas sociales entre ricos y pobres, brechas que algunos han propuesto cerrar con la ayuda de los sistemas centralizados de gobierno y, por supuesto, de una política pública orientada hacia la redistribución de la riqueza.

Muchas son las teorías de conspiración respecto al porqué de esta política global; sin embargo, lo único que podemos afirmar es que esta se remonta a las conferencias de Bretton Woods, donde se fraguó la estructura del sistema económico actual y sus organismos regulatorios gracias a los cuales se le ha dado al mundo los modos y herramientas que nuestros gobiernos hoy emplean (para bien o para mal).

Aquí fue donde todo cambió por última vez y la arena en el reloj comenzó a caer.

Estos organismos, a través del apoyo autoritario de los Estados Unidos, se encargaron de eliminar otros modelos económicos como la sustitución de importaciones o el desarrollismo[1] y el mundo comenzó a conocer la peligrosa pero seductora combinación de libre mercado y globalización. En un principio, el acceso a nuevos y más baratos productos sedujo al consumidor y el capitalista se dio cuenta de que podía aumentar sus márgenes de ganancia con el acceso a nuevos mercados para la venta y producción. Nadie en ese momento creyó las predicciones sobre las crisis que se avecinaban.

Los tigres asiáticos o el efecto tequila fueron solamente los primeros síntomas de lo que vendría. Inconscientes de que la falta de protección de sectores estratégicos (agrícola, textil o automotriz, por ejemplo) en los países traería un círculo vicioso producto del desempleo y la falta de dinero en circulación los países empezaron a propiciar la apertura económica y comercial, sólo se preocupaban por mantener la ilusión de estabilidad en un país, ignorando por completo lo que la sociedad demandaba ya que según ellos eso era tarea del mercado. El adquirir esta política era incluso una condición del FMI y del BM para acceder a grandes préstamos que se supone traerían más prosperidad para los países, siendo esto su herramienta más poderosa para la imposición de dicho modelo.

Mientras el mundo se volcaba hacia este modelo económico, los gobiernos ignoraron el descontento que se iba acumulando y aquello que algún día se soñó y vendió como democracia y distribución de la riqueza se iba volcando más hacia la aristocracia. La falta de representatividad y gobernanza democrática desapegó las acciones de gobierno de las necesidades de la sociedad.

Pequeñas crisis comenzaron a estallar, siempre en países de talla pequeña o mediana en términos de la economía mundial como México o Argentina  pero sus problemas se atribuían a la regularización e intervención gubernamental.  Los hijos desobedientes del libre mercado (léase, donde el gobierno intervenía en el mercado para corregir sus fallas) eran ofuscados por la comunidad internacional y se les negaba el acceso a la canalización de créditos y recursos internacionales. Cual religión, si no vendías tu alma a la apertura, no eras digno de codearte con los demás.

Al mismo tiempo, los países que tenían acceso a estos recursos se vieron víctimas de un síntoma que se remota a los albores de la humanidad: la corrupción. La apertura en sí no fue la única culpable de lo que se avecinaba, también lo sería el mal empleo de los recursos públicos y de los créditos internacionales al destinarlos no a la creación de infraestructura, a la mejora de la educación o a propiciar las economías de escala sino a los bolsillos de aquellos en posiciones privilegiadas, gobernantes o amigos de ellos.

La arena del reloj se agotaba y estaba por suceder lo impensable.

Hasta este momento, a pesar de que los ciudadanos reclamábamos una política orientada hacia la equidad y la igualdad de oportunidades, las altas esferas hacían oídos sordos; eventualmente, la avaricia haría que la serpiente mordiera su propia cola. Llegó el 15 de septiembre de 2008 y con éste, la quiebra de Lehman Brothers gracias a la cual comenzó a estallar una de las burbujas más grandes en la historia de la humanidad y no hablo de la inmobiliaria sino de la esfera de corporativismo, nepotismo y amiguismo  que velaba por los intereses de unos cuantos y no de la sociedad en general.

El dominó comenzó a caer con la desestabilización de la economía más poderosa del mundo, siguieron países como España, Grecia, Portugal o incluso Alemania, Reino Unido y Francia. Los inversionistas perdían confianza en los mercados, el dinero dejó de circular y el desempleo incrementaba en tazas extremadamente altas. En lugar de hacer lo lógico y propiciar políticas económicas que combatieran esto, los gobiernos se veían presionados por sus prestamistas y prefirieron buscar maneras para asegurarles sus pagos.

¿El problema? Los recursos que se habían conseguido no había sido invertido en proyectos que incrementaran la productividad ergo no existía una manera de asegurarles dicho pago, en lugar de esto, los funcionarios públicos los habían orientado hacia acciones que no eran precisamente las correctas para detonar el desarrollo de los diferentes países (por no poner etiquetas).  Nunca se protegió al trabajo y nunca se crearon políticas orientadas a la creación directa de éste por lo cual no existía dinero en el sistema como para retornar algún tipo de rédito sobre las inversiones.

Las nuevas revoluciones comenzaron a estallar, la primavera árabe o el 15-M en España por señalar algunos, pedían un gobierno orientado hacia la sociedad, a la creación de trabajo y la mejora educativa, tecnológica y ambiental más que hacia incrementar los márgenes de ganancia bajo el pretexto de atraer más inversiones.

Los préstamos en sí nunca fueron el problema, ni la globalización; lo fue la corrupción global, la falta de gobernanza democrática, de la sordera gubernamental y en algunos casos de la falta de acciones y de sensibilidad por parte de nosotros, el ciudadano promedio. Los foros económicos mundiales como Davos o las cumbres de la UE dicen buscar soluciones globales e incluyentes pero cualquiera que no piense como ellos es excluido, una de las eternas paradojas de la economía.

México es un país sui generis que ha tenido de todo, buenos y malos gobernantes, políticas e iniciativas y hoy no estamos solos ante ese reto de cambiar el modelo y de eliminar la corrupción y la política facciosa; es un reto mundial. Nuestra economía mixta nos ha demostrado que es posible un desarrollo equitativo a través de la coordinación del sector público y privado, del gobierno y de los ciudadanos pero desgraciadamente, muchas veces estos intentos han quedado en historias que se entierran en cuanto el estatus quo peligra, igual que como ha pasado a nivel mundial.

Y este es el reto que hoy se nos presenta, el de evolucionar nuestro caduco modelo económico y social hacia uno más representativo a través de herramientas como la ciudadanía y la inclusión de todas las partes, el hacer bajar el poder no sólo es en beneficio de nosotros sino del sistema en general. Como ya lo dije, la serpiente mordió su propia cola pero no quiere verlo, sólo la redistribución de la riqueza de manera eficiente traerá una economía estable, donde la coordinación sea la regla y se protejan y detonen sectores estratégicos de una economía, aprovechando las bondades de la globalización.

Las tareas para afrontar este reto son varias: propiciar un gobierno más ciudadano, con una política económica equilibrada, eficiente y global es tarea de todos, cada quien desde su trinchera; de la mano con los economistas y los políticos, debemos de  hacer girar el rumbo de la economía de manera drástica haciéndolo una disciplina más humana (con todo lo que ello conlleva).

Panta rei, si no nos adaptamos caducaremos pero si lo hacemos, caminaremos una vez más por el camino de la prosperidad y de aquellos principios con los que todo comenzó: libertad, igualdad y fraternidad. Porque como dijo Bill Clinton: It’s the economy…

Nota sobre Grecia: El pasado 12 de febrero estallan disturbios en Grecia propiciados por lo que desmenuza este escrito, el desapego de la política económica con los ciudadanos. El recorte del salario mínimo a una quinta parte es un insulto y no se puede esperar otra reacción de la gente o ¿cómo nos sentiríamos si en lugar de tener un salario mínimo promedio de 60 pesos fuera de 12 pesos? A opinión de este escritor, esto es un ejemplo de lo que NO debe de hacerse pero sólo el único juez de esta situación, ser


[1] Modelo económico de desarrollo: detonación del desarrollo a través de la intervención gubernamental en sectores clave de la economía. Japón es uno de los países que implementaron este modelo.

Anuncios

4 comentarios el “Is the economy stupid? Panta rei

  1. ¡Excelente colaboración! Como bien apunta tu texto la economía esta fluyendo, no es una entidad estática que responde a leyes universales inmutables al estilo de la física (dicho sea de paso hasta las leyes físicas se ponen en duda con los cambios de paradigmas). La economía es una creación humana y como tal sus postulados deben de reflexionarse y no pensarlos como incuestionables, cosa que se hace con el paradigma neoliberal, el cual poco a poco se deteriora arrastrando a grandes masas de población.
    La crítica a la idea de una economía burguesa con leyes inmutables se puede rastrear hasta el romanticismo alemán en los albores del sistema capitalista, hoy en la etapa tardía, la crítica a la economía “universal” debe ser obligatoria, pero la triste realidad es que son pocas voces en las altas esferas económicas las que pugnan por un cambio en el desgastado modelo que tu describes.
    No podemos seguir con criterios que mantengan estabilidad en números macroeconómicos abstractos a costa del sufrimiento humano, de seguir estos criterios podemos afirmar sin reparos que la economía es estúpida y es manejada por personajes muy vulgares.
    Pienso (desde mi posición profana) que la economía necesita un cambio radical, no solo en la forma, es decir, no se trata de aplicar otro tipo de modelo, el cambio considero debe ser también de fondo, cambiar los fines que persigue la economía a nivel de empleo, salarios etc., cambiar los ciclos ¿qué tal que necesitamos desemplear gente en lugar de emplearla? (como apunta James Duffy) como vemos los cuestionamientos tienen que ser radicales porque el contexto así no lo pide. La tarea es grande y urgente, reflexiones como la tuya aportan luz en nuestra oscuridad capitalista.

    • Juan Pablo RP dice:

      La teoría económica como tal no la veo errónea, sí las decisiones con el manejo de los instrumentos. Los indicadores macroeconómicos no son el resultado de un proceso, al contario, es la base de la toma de decisiones para comenzar tu evaluación, transformación y ajuste, precisamente por ello es una ciencia social, no exacta, los números no te dicen nada sin la adecuada interpretación, la ciencia económica es cuestionable 100% y jamás universal.
      Por otro lado, tu postura de vertir los fines es interesante, sin embargo, requiere toda una investigación con elementos endógenos y exógenos enmarcados en un contexto de tiempo y espacio determinado (dudo que en la generalidad funcione).
      Por cierto, me intrigaste con James Duffy, si hay algo para leer en línea o pdf te agradecería el dato. Saludos

  2. Juan Pablo RP dice:

    Extraordinario aporte! Mis felicitaciones Khublai.
    Sin duda una alternativa es la economía social y solidaria, corriente que ha tenido ejemplos de éxito en México y varias partes del mundo. Los organismos internacionales carecen de visión social, se encierran en su esfera tecnócrata y gran parte del problema radica en la misma formación y continua lucha entre mismos economistas (el famoso: is! / should!)
    Es fundamental el punto que señalas sobre colaboración entre economistas y políticos, desgraciadamente es una relación muy delicada y de contrastes. Si hablamos de nuestro país, no es lo mismo la formación de un economista de la UNAM que uno del ITAM, como tampoco es lo mismo un político de izquierda que de derecha (ya sabemos qué economistas se relacionan con qué políticos), la corriente de participación e inclusión ciudadana, no está peleada con estas tendencias, evita extremos y busca equilibrios. El detalle es, uno como ciudadano qué tan comprometido estará con la participación, desde la elección de esos “políticos” y para demandar servidores públicos con sentido humano, hasta la integración de grupos de la sociedad civil activos, críticos y sobretodo propositivos.
    Desde mi perspectiva, un indicador que actúa de manera transversal es el nivel de equidad de un país (en todos sus sentidos), la corriente neoliberal nos ha transformado en un mundo más inequitativo, las brechas sociales son más grandes y esto impacta directamente al desarrollo humano y claramente en la economía, Grecia es un ejemplo y ojo con la UE, integración econonómica no es lo mismo que integración social y una no garantiza a la otra.
    El dominó sigue su curso ¿qué agente económico lo detendrá?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s