Cuatro metros bajo tierra: cabellos desaparecidos


De acuerdo con el informe Situación de la violencia de la mujer en México, realizado por el área de proyectos de cooperación de la Comisión Europea (CE) en 2008, una de cada tres mexicanas ha sufrido violencia por parte de su pareja alguna vez en su vida; una de cada cinco mujeres sufre violencia con su pareja actual y cada dos de tres mujeres ha sufrido algún tipo de violencia en su vida. Asimismo, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) reportó que el 66 por ciento de las muertes femeninas registradas en zonas urbanas son resultado de la violencia familiar.

Esos datos son alarmantes por sí solos; sin embargo, el informe no termina ahí: entre otras cosas, señala que las mujeres más vulnerables son aquellas que viven en condiciones de extrema pobreza, tienen un nivel de educación bajo, son migrantes o pertenecen a alguna etnia indígena. De igual forma, advierte: “Los altos niveles de violencia en contra de la mujer son consecuencia y síntoma de la generalización de la discriminación y la desigualdad por motivos de género”. Por otra parte, pone de manifiesto la poca eficacia de las acciones que los distintos órdenes de gobierno han realizado, ya que “los múltiples niveles de gobierno y sistemas jurídicos complican” cualquier trámite o denuncia que se quiera hacer.

Que a las instancias encargadas de proveer servicios de asistencia y proteger los derechos humanos (tanto en mujeres como en hombres) les falta capacitación, no es ninguna novedad para nosotros, y esto también es notado porla CE: “Falta capacitación técnica a los cuerpos policiales y judiciales; educación sobre los Derechos Humanos en general y la equidad de género en particular. Lo que sucede en Ciudad Juárez es un problema que enfrentan otros estados dela República, como al Estado de México, Guerrero, Morelos o Chiapas”.

Ante todo, cabe tener en cuenta que: de acuerdo con la Procuraduría General de la República (PGR), entre 2001 y 2006 se tuvo noticia de mil 496 asesinatos de mujeres, de los cuáles sólo el 27 por ciento, es decir 433, fueron resueltos con una sentencia condenatoria; la Ley sobre Violencia Familiar no cubre todos los tipos de violencia; no hay políticas públicas sólidas que prevengan la violencia; no existen una cultura en materia de Derechos Humanos que favorezca la garantía social a las mujeres y niñas mexicanas.

Prueba de lo anterior es que, teniendo como referencia datos publicados por el portal de Internet Noticias Univisión el 9 de marzo de este año, entre 2009 y junio de 2010 se cometieron mil 728 homicidios dolosos contra féminas en 18 estados de México. Esto muestra un alarmante aumento en los asesinatos de mujeres, toda vez que en cinco años (2001-2006) se cometieron mil 496 homicidios de mujeres, mientras que en aproximadamente año y medio (2009-junio de 2010) a la cifra se sumaron 232 decesos.

Citando la misma nota de Univisión, los estados que mayor incidencia registran en cuanto a mujeres asesinadas se refiere son Chihuahua, México, Jalisco, Tamaulipas, Sinaloa y Morelos. La lista de agresiones es encabezada por Jalisco, seguido por Tabasco, Chihuahua, Morelos, Sonora, Distrito Federal y Guerrero. Sin embargo, en la misma publicación se asevera que en 13 de los 31 estados de México se registra un “nivel medio de violencia contra las mujeres”, quedando en el tope de la enumeración Michoacán, seguido por el Estado de México, donde se han cometido más 900 feminicidios.

Por supuesto, la proliferación del narcotráfico y el crimen organizado tienen mucho que ver. El número de muertes femeninas relacionadas con el narco es mayor en ciudades fronterizas, como Ciudad Juárez; ahí, los feminicidios pasaron de 117 en 2009 a 306 en 2010. Al respecto, el diario The New York Times publicó un reportaje, mismo que la revista Proceso tradujo y publicó en su sitio web.

Por mi parte, transcribo una traducción propia, con la esperanza de despertar un poco de interés hacia estos hechos:

“Con una sonrisa dulce y extraña, Nancy Lilia Núñez ofreció los principales detalles de su vida: es madre de tres, y apenas hace siete mese, dio a luz a una niña. Está cumpliendo una sentencia de 25 años por participar en el secuestro de una joven de 15 años. Nos encontrábamos en el Cereso (Centro de Rehabilitación Social) de Ciudad Juárez, un enorme y gris edificio de ladrillo y hierro. La señora Núñez vestía pantalones de mezclilla ajustados y maquillaje en los ojos, como si se dirigiera al centro comercial.

En algún momento, Núñez declaró con simple convicción que “ella no tenía idea que la chica de 15 años estaba siendo retenida para pedir un rescate” en la casa en la que fue arrestada. Luego, parecía retener información sobre las personas con las que fue arrestada. Tenía sólo 22 años, y creció aquí (Ciudad Juárez), una de las ciudades con mayor incidencia criminal. Pero ¿es ella una criminal que merece pasar décadas tras las rejas o sólo salía con las personas equivocadas?” […] “Algunas de las mujeres aquí argumentan que entraron al crimen para cubrir las necesidades de sus hijos. Otras, manteniendo su inocencia, dicen que son atormentadas por la culpa de haber sido obligadas a abandonar a sus familias. Núñez, quien llegó al Cereso con un embarazo de tres meses, afirma que su mayor arrepentimiento fue hacerse amiga del grupo que participó en el secuestro. De cualquier forma, hombres y mujeres también son internos en el Cereso. ‘nunca hablamos. No tengo a nadie’. Lo cierto es que entre todos los internos, las mujeres parecen sentirse solas e incomprendidas. Karla Solorio, de 26 años, está cumpliendo una condena por drogas. Afirmó que en las noches, a menudo llora pensando en su hijo de 7 años.

‘Sólo me arrepiento’, dice mientras se talla los ojos para evitar que se le corra el maquillaje. ‘No soy una persona que trabaja, no soy una persona con una familia. Soy sólo una prisionera’”.

Damien Cave, The New York Times

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3 comentarios el “Cuatro metros bajo tierra: cabellos desaparecidos

  1. Excelente nota para detenernos a reflexionar con respecto a la sociedad en la que vivimos.
    El machismo es uno de los males aceptados mas viejos del mundo, y por viejo, instalado en la cultura y potenciado por la religión en nuestro país. Creo que pasarán años, hasta que la educación y la justicia nos conviertan a todos en iguales.

    Gracias Marco, por la oportunidad que nos brindas de concientizarnos con tu espacio de opinión.

  2. Muy buen trabajo querido amigo. Te animo a seguir trabajando en pos de los derechos de la mujer en tu país.

  3. Luis Donaldo dice:

    Muy buen análisis. interesante saber que la mujer hoy en día sufre una gran discriminación de género, apesar de los “esfuerzos” de nuestras organizaciones como la CNDH

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