Por un rompecabezas completo


“La crisis ambiental es la crisis de nuestro tiempo.”

Enrique Leff.

Resulta inverosímil que después de miles de años de evolución humana, en la actualidad, pleno siglo XXI, pareciera que pagamos por la destrucción del ambiente en que vivimos. La relación ser humano-naturaleza se ha visto deteriorada por innumerables actividades, principalmente impulsadas por un motor llamado dinero. Cambiamos la provisión de aire limpio por ríos contaminados.

¿Cómo es eso posible? Claro. Miles de hectáreas de bosques son talados para sustituirlos por extensos monocultivos que son regados con toneladas de fertilizantes químicos, mismos que, posteriormente, van a parar a cuerpos de agua, contaminándolos y poniendo en riesgo el hábitat de muchas especies. Y ese es tan sólo un ejemplo de una lista asombrosa de problemas que aquejan al ambiente y a nosotros como parte de él.

El deterioro de la biosfera continúa, la desertización y la deforestación tropical se aceleran, la diversidad biológica disminuye, la degradación sigue yendo más deprisa. Inmersos en la crisis ambiental, surgen una gran diversidad de cuestionamientos relacionados a ésta, dirigidos a comprender un poco más las dinámicas involucradas: desde ciclos biogeoquímicos pasando por políticas públicas, hasta procesos que ocurren a cientos de millones de kilómetros lejos de la Tierra. Desde lo microscópico hasta dimensiones exorbitantes que resultan difíciles de imaginar. Esto nos lleva a pensar en lo complejos que son los problemas a los que nos enfrentamos. No se trata solamente de relaciones causa-efecto, sino de toda una red en la que se ven inmersos desde el escenario y sus componentes, hasta los actores y las decisiones que son tomadas.

Para comprender  la complejidad ambiental, es necesario recordar, rescatar conocimientos y tratar de entender las causas y errores que a través de la historia nos han llevado a ubicarnos en el punto de quiebre, el punto de crisis ambiental actual.

Tradicionalmente, se abordan los temas desde trincheras disciplinarias, en las cuales cada una da un clavado a su área específica de conocimiento, pretendiendo comprender el todo, como la suma de las partes.

La Física se centra en las propiedades del tiempo y el espacio; la Química en las características de la materia; la Biología pone la lupa en la fisiología de X especie; la Ecología presta mayor atención a las relaciones entre varias especies; y eso solamente hablando de ciencias naturales, pues de igual manera, la Psicología se enfoca en el individuo, la Historia estudia el pasado, la Economía analiza la administración de la casa y la Sociología el funcionamiento de las sociedades.

¡Vaya! Sin duda, las cartas del conocimiento y la información están sobre la mesa, aunque, para abordar y comprender problemáticas ambientales, es necesario mucho más que solamente la acumulación de textos y teorías aisladas;  aventurarse más allá de restricciones metodológicas.

Quizá el estudio de los problemas ambientales desde la división del conocimiento en disciplinas, nos brinde un panorama general y especializado de los mismos, sin embargo, no poseeremos la imagen completa que se muestra en el rompecabezas, solamente con unas cuantas piezas en desorden.

“Si usted desea hacer un pastel de manzana desde cero,  en primer lugar debe inventar el universo”

Carl Sagan

Entonces, ¿cómo abordar los problemas ambientales, para obtener el rompecabezas, o bien, el panorama completo?

¡Buena pregunta!

Sinceramente, como ambientóloga en formación, puedo afirmar que no hay una respuesta absoluta, tajante y sistemática, es decir, ¡no hay receta!

La metodología para la resolución de problemas ambientales curso I, II y III, está lejos –muy lejos- de ser editada. Y ello no significa que no existen soluciones. Por supuesto que las hay, pero además de ser complejos los procesos que ocurren –y con las actividades humanas, hacemos que ocurran- en el ambiente, también son diversos. Por lo tanto, querer homogeneizar las problemáticas ambientales, en el rubro de Recursos Naturales o Ecología, no es una opción sensata.

Considero necesario un enfoque interdisciplinario e integral de los asuntos ambientales, donde se contemplen desde las leyes regulatorias, hasta los reactivos y productos de las reacciones químicas que suceden. Esto nos lleva a pensar en distintas dimensiones, tanto espaciales como temporales.

Si bien no hay una receta o estrategia única cuando tratamos con problemas ambientales, si existen algunas recomendaciones que deben ser tomadas en cuenta. Resulta esencial el empleo de escalas para analizar las problemáticas relacionadas al ambiente, para conocer sus límites, su tamaño, su alcance.

Con esto recuerdo una frase que recita así: Piensa global, actúa local. Ya que si consideramos, por ejemplo, la repercusión que llegan a tener las emisiones de CO2 producidas por la basura de mi ciudad en el planeta, en términos de efecto invernadero y posterior elevación de la temperatura de la Tierra, tendremos entonces, mejores razones para promover campañas de separación de residuos o de un mejor aprovechamiento de los mismos.

Además, para completar el panorama de un determinado problema ambiental, es de gran importancia tener nociones de en qué esferas o ámbitos se desenvuelve. Retomando el ejemplo de los residuos, si exploramos a nivel fisicoquímico, hallaremos porqué es que la basura emite CO2 al descomponerse. A nivel biológico, podremos averiguar las repercusiones en la salud de una especie o bien, conociendo la dinámica social, encontraremos las razones por las que la basura es o no separada.

Así, se obtendrá un rompecabezas completo, es decir, un panorama amplio del fenómeno, el porqué sucede y qué implicaciones tienen en dimensiones mayores, información realmente valiosa tanto para el actuar cotidiano, como para la toma de decisiones informadas que bien pueden llegar a la implementación de leyes y políticas encaminadas a mitigar los impactos en el medio en que habitamos.

Pareciera obvio y sencillo. ¡Claro tener todo el panorama! Pero resulta que no siempre se hace de ese modo. En muchas ocasiones, pretendemos solucionar problemas con lo primero que pasa por la mente: ¡El bosque se está perdiendo, hay que reforestar! ¿Con qué? Con árboles ¿Qué árboles? Con el que crezca más rápido. Y resulta que tenemos un montón de bosques de eucaliptos ¡australianos! en México.

“Nada es verdad ni es mentira, todo depende del cristal con que se mira.”

William Shakespeare

El ser humano, además de su pensamiento racional, posee una espléndida capacidad que le permite innovar, producir ideas fuera de los patrones habituales y con ello inducir a cambios en cualquier ámbito: la creatividad.  Por lo tanto, el hecho de que no exista receta para abordar los problemas ambientales, deja la puerta abierta al universo que es la mente de cada individuo, para realizar acciones precautorias o restauradoras en un ecosistema sin perder los pies del piso y ubicar en tiempo y espacio aquello que queremos estudiar, es decir, situarnos en una escala conveniente para la realización del trabajo, sin perder de vista el contexto más amplio, ello encaminado a la resolución de problemas ambientales.

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3 comentarios el “Por un rompecabezas completo

  1. Salvador dice:

    Y ojala nunca exista la metodología para la resolución de problemas ambientales. Una receta o serie de pasos es justo en lo que la hemos venido regando en toda nuestra historia.
    ¿Quién nos hizo creer que las recetas funcionan a todas las escalas?

  2. FIAT dice:

    Y siempre habra piezas del rompecabezas que ni siquiera podemos imaginar que existen.
    Pienso que lo mas sensato que podemos hacer es generar un alto nivel de conciencia tanto individual como colectivo que nos permita actuar a sabiendas de que formamos parte de esa red tan compleja.
    El cambio de Paradigmas a lo largo de la historia se ha dado en un principio por una pregunta y la que tu presentas en este texto, es el principio de un gran salto.
    Y hay que recordar lo que decia nuestro buen profesor Masera, ¿Como quieres dar la respuesta primero sin antes conocer el problema?

  3. la respuesta a quién será el atrevido, el capaz, el insensato, el arrogante… que venga liderar, a dirigir, a organizar, a poner en efectivo contacto interdisciplinario a la partes involucradas, a las disciplinas correspondientes, es la pregunta de oro, la del millo. Yo tengo una respuesta, algo aventurada, me parece que debería ser una disciplina que sea capaz de ver el paso previo a las otras, la que pueda ponerse detrás (o por encima) de las otras y así dirigirlas de manera efectiva, la encargada podría ser la filosofía.

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