El narcobusiness


Si por algo se ha caracterizado este sexenio, es por la tan controversial “guerra contra el narco” que emprendió desde inicios de su presidencia Felipe Calderón. Esta ha sido declarada como una guerra frontal, es decir que se utilizan los mismos recursos violentos con los que cuenta el grupo opositor, los cárteles, para darse de golpes en las calles unos con otros. Y muchos pensarán que esta es una estrategia correcta o que fue una mera estrategia para legitimar su presidencia, después de la crisis post electoral de la que el país hasta el día de hoy sigue pagando sus consecuencias; y respeto ambas posiciones pero este artículo no es para debatir eso, sino para analizar lo que es realmente el negocio del narco en México, en qué le beneficia al país, a quién le conviene la guerra actual, y que grupos de interés podemos encontrar detrás de todo esto.

Y es qué el narcotráfico es un negocio redondo, tiene una gran cadena de valor,
que genera enormes ganancias en cada proceso de la cadena. En México lo hemos dejado crecer a su gusto, y por eso hoy estamos en esta situación tan compleja y difícil.
Tal como dijo Sergio Fajardo, ex-alcalde de Medellin, Colombia que en su tiempo fue la ciudad más violenta de su país, “donde hay corrupción, allí entra el narco” y esto es una realidad. La delincuencia organizada utiliza a la corrupción como
una medio para instalar su negocio en todos los niveles, desde el agente de transito que se encarga de halconear, hasta llegar a un alto funcionario gubernamental.
México es un lugar perfecto para el negocio del narco en todos los aspectos del
negocio, desde el clima perfecto para la producción, pasando por la sencilla logística de transportación al ser vecino del mayor consumidor de droga en el mundo, hasta el lavado de dinero con el débil control financiero de la
Secretaría de Hacienda hacia la delincuencia organizada.
En México circulan actualmente 40mil millones de dólares por concepto de tráfico de
drogas, todo esto de acuerdo a datos de la agencia de Inteligencia en seguridad Stratfor. De los cuales el 80% son utilidades para los que operan la cadena de valor, lo que nos da una idea de la gran rentabilidad de este negocio. No en
vano en las últimas decadas ha existido un acelerado crecimiento de municipios de alto poder adquisitivo y desarrollo como lo son el de San Pedro Garza García en Nuevo León, Huixquilucan en el Estado de México y toda el área de Santa Fé en
el Distrito Federal; tan solo hay que revisar donde han sido detenidos últimamente los líderes de los carteles, y encontraremos que han sido en lugares donde viven familias con altos ingresos.

¿Y qué gana el gobierno de todo esto?
Tal parece que el gobierno es el gran perdedor con esta situación de inseguridad,
sin embargo, México esta adscrito a una cantidad inmensa de tratados multilaterales referentes a tráfico de drogas, lavado de dinero, crimen internacional, y tráfico de armas; lo que le da un acceso a una cantidad inmensa
de recursos internacionales que son dados al gobierno mexicano con la excusa de combatir este problema, recursos que realmente pueden no ser aplicados en este rubro, y que son utilizados para los llamados bonos de riesgo que se les otorga
a todos los secretarios de Estado y funcionarios de alto rango, cuyos bonos de riesgo van desde los $100,000 pesos hasta los $350,000 pesos al mes, todo esto de acuerdo a información de la Secretaría de la Función Pública.

¿Y…Estados Unidos?
El Subcomite de Supervisión de Contratistas del Senado de Estados Unidos, dio a
conocer que México es el segundo país en donde más contratos se han realizado con empresas de seguridad privada estadounidenses, para proveer servicios como mantenimiento de aviones, entrenamiento, labores de logística, inteligencia,
vigilancia o tecnologías de la información, cuyos ingresos de esas empresas en los últimos cuatro años han sido de 170.6 millones de dolares…lo que nos pone a pensar ¿A quién realmente le conviene que se termine esto?
Otro aspecto importante es que la inversión se esta desincentivando en nuestro país,
lo que puede ocasionar que sigamos con los mismos grupos empresariales actuales, ya que la falta de inversión ocasionaría una falta de competencia al reducirse la oferta y mantenerse la demanda, es decir, una baja en la competitividad y el
mantenimiento de la tendencia oligopólica de los últimos sexenios.

Los ciudadanos somos los grandes perdedores en todo esto, perdemos porque nos afecta
psicológicamente, socialmente y económicamente. Cada vez nos aislamos más en nuestro mundo, cada vez desconfiamos más de los que nos rodean; hemos dejado de conocer a nuestros vecinos, nos aislamos de la sociedad para “estar seguros” y
hemos dejado que el miedo se apodere de nosotros y transforme nuestras vidas diarias.
Hemos dejado de actuar, de exigir, nos hemos dejado dominar y subordinar, todo sea con el fin último de mantener la seguridad del país, pero ahora podemos ver ¿A quién le conviene realmente que se acabe la guerra actual que estamos luchando?

Manuel Ochoa
Twitter: @manuel8a8
manuel8a8@gmail.com

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3 comentarios el “El narcobusiness

  1. Más allá del negocio que implica esta “guerra” y los beneficiados –que no es asunto secundario ni menos importante–, se va menguando “el tejido social”, de va descomponiendo la vida y sentido social y cultural: vivimos con miedo; a eso podemos aunar, por ejemplo, la RIEMS donde se pretende disminuir las humanidades. La “estrategia” se encamina hacia de insensibilización, hacia la completa nulidad de la fraternidad, por ejemplo, de los valores éticos, de la humanización –si quieren–: arribamos a un estado casi irreversible de insensibilidad, desconfianza, descomposición.

    Les dejo el enlace de la primera carta del Subcomandante Marcos a Luis Villoro, en febrero de este año:

    http://submarcos.org/2011/04/15/carta-primera-del-subcomandante-insurgente-marcos-a-don-luis-villoro/

  2. Nadie puede negar la importancia a nivel económico que puede tener el negocio de las drogas, si éste es jugosos en las legales como el alcohol o el tabaco, se convierte en una mina de oro inmediatamente beneficiando por supeusto a los grupos criminales, creo que ese es el primer punto importante del negocio del narco, este nace de la ilegalidad.
    Es un negociazo en eso estoy de acuerdo, pero no creo que el narco tenga su forma actual porque se le ha dejado crecer, el narco cosntituye uno de las caminos que tiene la gente para no morir de hambre, para salir de la misería de este país, piensa por ejemplo en los campesinos que siembran las drogas. Las condiciones políticas y la cercanía a los EUA son factores influeyentes, pero sin las condiciones sociales creo que dificilmente el narco pudiera haber llegado tan lejos.
    Donde hay corrupción no solo entra el narco, dónde hay corrupción se pierde el estado de derecho, se deforma, el narco ha aprovechado esto por supuesto, pero la corrupción es un mal que corroe toda institución; si bien el ejemplo colombiano marca una “solución”, no es en todo caso deseable una colombia en México por todo lo que esto ha implicado para ese país, cuya supuesta solución ha significado el aumento de la delincuencia en México, ya que el tráfico de cocaína paso a ser negocio mexicano. Donde haya drogas y demanda por ellas ahí entrará el narco.
    Dentro de este tema siempre me surge una duda ¿hasta dónde se beneficia la economía mexicana con el dinero del narco?, desde mi punto de vista mucho, es un colchón contra la miseria, igual que el dinero de los trabajadores mexicanos en EUA. El narco en algunas zonas del país (no solo en los municipios de la clase alta y la burguesía) hace la labor que le correspondería al estado, construye escuelas, caminos o incluso realiza labores altruistas, lo que nos habla de una intromisión muy grande dentro del poder político y económco de este país.
    Tampoco creo que el gobierno sea el gran perdedor por la situación, ya que esta perdiendo una guerra pero la pierde con nuestro recursos, la pierde pero con las vidas de policias, militares y civiles (incluyendo los “delincuentes”), los mexicanos somos los grandes perdedores de esta situación, los ganadores están en el extranjero como bien lo planteas tú.
    La situación es difícil y las soluciones no son sencillas, que bien que se comience a discutir otra forma de solucionar esos problemas de inseguridad.
    Recomiendo al igual que Marko, leer las dos cartas del subcomandante a Luis Villoro con miras a lograr una visión y reflexión más amplia del confilcto en el que esta sumido el país.

  3. Juan Ignacio Alvarez dice:

    Coincido contigo en algunas opiniones que a bien vertiste, aunque sin embargo pudiste haber simplificado el escrito y mantener de todos modos las ideas principales.
    La federación lanzó torpemente una ofensiva sin sustento intelectual, armamentista ni social, lo que ahora refleja el fracaso rotundo de la empresa planteada por Calderón desde hace ya poco más de 6 años.
    Es lamentable el desinterés social hacia el problema, como también es lamentable la división que se está generando en los escasos grupos activistas que intentan dar otras opciones para afrontar el tema del narcotráfico. Ejemplo más próximo no pude pedir: hoy Sicilia partió con su movimiento a varios puntos de la capital, al cruzarse en cierto espacio con el colectivo “No más sangre”, estos comenzaron a gritar: “Ni besos ni abrazos paran los balazos”, haciendo alusión a los últimos encuentros que el Movimiento por la paz ha sostenido con el Legislativo y en el cual nos encontramos con un Sicilia sumiso. Ésto lo señalo por tu comentario sobre las respuestas ciudadanas que vienen dándose a causa de la inconformidad social a la guerra en curso.
    La solución no es sencilla, mismo Monsiváis atormentó mi calma cuando en una entrevista comento no tener la más mínima idea de cómo acabar el problema del narco. No por ello pretendo decir que no existe salida alguna. Ya tenemos a la mano las propuestas emitidas por la UNAM, y que de verdad cuentan con puntos interesantes a analizar. Pero si bien acudimos a tu conclusión de que esta guerra se da sólo por obtener ganancias, podemos tener absoluta certeza de que no se buscara solución alterna de ninguna corriente ni movimiento, y seguiremos aguantando la primitiva respuesta que el Estado ha dado del “ojo por ojo”
    @juanignalvarez

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