Pues… Nosotros los Jóvenes.


 “Todo se ha vuelto subjetivo.”

 

Me encuentro preocupado, angustiado, porque he llegado al momento en el que cada persona que pretende analizar la sociedad se topa con el llamado “Desencanto“, pues aquél que pretende analizar la sociedad encuentra su desencanto personal. Algunos lo encuentran en el gobierno, otros en las leyes, en mi caso es en la juventud.

Analicemos a la juventud actual de nuestro país. Desde el momento en que un niño empieza a ser considerado como joven, comienza a involucrarse en la sociedad; y la sociedad pre-fabricada ya tiene un plan para uno, para “retenerlo“. La sociedad así comienza: bombardea y presiona al joven para que haga lo mismo que sus similares. En México no es raro ni mal visto ver a niños de 14 ó 13 años tomando o fumando, es una cuestión de la sociedad que ha llegado a adaptarse. Así el joven comienza con los “distractores“. La verdad no me sorprende la falta de entusiasmo de los jóvenes en la escuela, las artes o actividades de ese tipo, si lo único que les interesa, en el transcurso de toda la semana, es que llegue el fin de semana para poder alcoholizarse y drogarse; aunque, como todo, hay excepciones. Entonces tenemos que la sociedad no puede aspirar a un cambio que tenga como base a la juventud, ya que no les interesa porque se ha implantado la idea de que “gozar de la juventud” y “disfrutar tu vida” es un sinónimo de exceso, de llevar los placeres del cuerpo al límite, de tomar hasta vomitar durante el fin de semana mientras se degradan haciendo cualquier tipo de actos vergonzosos, de alardear las cajetillas de cigarros que son capaces de fumar, de presumir las drogas que pueden conseguir, de alentar a la promiscuidad sexual. En serio es triste ver cómo se organizan las llamadas “pedas”, donde el propósito es solamente llevar la alcoholización al límite. Así, pues, tenemos a una juventud “adormilada”.

Un panorama triste es el de la promiscuidad sexual, que no sólo nos lleva al ya gran problema que tenemos de embarazos juveniles, sino que se le ha quitado lo “humano“. Me llaman la atención las frases: “Me besé con él en aquella fiesta porque andaba muy borracha” o “Me agarré con ella“; lo hacen porque eso implica que fue nada más que un encuentro casual, donde el beso ha dejado de ser el acto hermoso de demostrar cariño y amor de manera física, y se ha convertido en un simple placer carnal, un intercambio de saliva y placer solamente, carente de sentimientos, cual animales. Se extiende lo mismo al sexo, se ha dejado a un lado el cariño y demostración de amor que significa hacer el amor, por un simple intercambio de placeres que no tienen como base ningún sentimiento sino el mero instinto animal de la atracción física y el deseo. Así, encuentro triste que a estos actos tan hermosamente humanos se les quiten los sentimientos para convertirlos en simples impulsos. Cosa extraña también, las personas que hacen actos homosexuales sin ser homosexuales, sino simplemente por el hecho de llamar la atención porque algunos lo lleguen a considerar “sexy“. Qué triste ver a dos amigas besándose en el medio de una fiesta, simplemente por la atención y el deseo, quitándole lo humano de nuevo, ¡qué insulto para los homosexuales que finjan una preferencia sólo por llamar la atención y el placer! Y así es como la promiscuidad sexual es una de las cosas que tienen “atontados” a los jóvenes, porque por el placer del cuerpo sacrifican lo demás; es decir, esto está basado en los instintos más animales del humano. No estamos condenando el acto sexual, lo que se condena es llevar estos actos al límite, al exceso, y la “deshumanización” de estos actos, convertir la libertad en libertinaje. No hay reglas absolutas de moral, la moral es una idea subjetiva. El bien y el mal no existen tal cual, son ideas humanas que están sujetas a la subjetividad del individuo o de la colectividad, pero aún así se tiene una idea de lo que es el bien y el mal, basados en la previa idea moral de la sociedad. Esta moral evoluciona y avanza, pero tampoco podemos decir simplemente que algo malo es bueno, porque la idea moral sigue de acuerdo a la sociedad, y si bien si evoluciona, hay un límite en estas(siempre hay un límite).

El problema del alcohol  no es el alcohol en sí, el problema es el abuso de éste. No es malo tomarlo algunas veces o con moderación; el problema empezó cuando se empezó a ver el tomar alcohol como una condición para divertirse. Alguien me dijo hace poco: “… Hay personas, tiempo y lugares en los que se puede hacer…”  y estoy de acuerdo con esto. Hay personas y momentos con los que se tiene la confianza y se puede hacer, pero la mentalidad se ha llevado a que las personas son todos y el momento es siempre.

Así podemos ver cómo los jóvenes se encuentran en el “camino” deseado para que no cambien las cosas. El joven estudia o trabaja en la semana y el fin de semana sale de fiesta, luego crece y al ser mayor hace lo mismo, trabaja y luego sale de fiesta. Y así se va la vida, sin que se detuviera a reflexionar, se estancó en una rutina. Así no se da el cambio, ya que nunca se plantea.

Cuando le comentaba a alguien que empecé a participar en  una campaña política y en círculos de este interés, y que ya no me quedaba tiempo para fiestas, me respondieron que estaba desperdiciando mi juventud, que no disfrutaba de mi vida, que dejaba ir una etapa de ésta. ¿Qué más podría hacer con esta etapa de mi vida? ¿Pasar las horas ahogado en alcohol? Hay tiempo para todo, y aquí se ve nuevamente cómo mucha gente ve el exceso como condición para “disfrutar la vida”. No se debe necesitar de sustancias para divertirse o sentirse feliz, esto lo hacen porque la gente busca afuera lo que no tiene dentro. Lo hacen porque el joven vive una etapa difícil de su vida, se define, suceden sus cambios, está confundido, se deprime, es parte de la adolescencia, y como trata de encontrar una respuesta a sus inseguridades, toma lo que le bombardean los medios y la presión de la actual sociedad, que ser joven es ser ingenuo y despreocupado, que se la viva en fiestas y todo se pondrá bien solo. ¡No, los jóvenes no somos así! Ya hay claros ejemplos en la sociedad de jóvenes participativos, entusiastas, que deciden dejar el molde del joven cualquiera. Aprovechemos nuestra juventud, que nuestros cuerpos tienen la energía para reflexionar y actuar antes de que la fatiga corporal se vuelva una limitante. Los jóvenes somos el futuro y ¡debemos empezar a construir el futuro hoy! Levántense de sus sillas y tiren sus botellas, tomen al arte, la ciencia, la cultura como sus compañeras, y comienzen a verdaderamente disfrutar de la vida de adentro hacia afuera y no de afuera hacia dentro. Seamos diferentes, no diferentes en la forma de vestir, caminar o hablar; alguien no es diferente sólo porque se vista diferente, porque el vestido o lo exterior no lo determinan a uno, sería un prejuicio decir que alguien es diferente sólo porque se viste o habla diferente, o inversamente pensar que alguien es igual sólo porque se viste y habla igual. ¡La verdadera diferencial es en la manera de pensar! En nuestro interior ¡seamos diferentes! Tenemos la energía, el entusiasmo y el coraje para lograrlo, ¡Nosotros los jóvenes!.

Jose Antonio Cárdenas Rodriguez.        

(JACR, @bocho12355)

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2 comentarios el “Pues… Nosotros los Jóvenes.

  1. Juan Ignacio Alvarez dice:

    La juventud debería de interesarse más por los temas políticos y sociales que aquejan a nuestra nación mexicana. Es lamentable ver el desinteres y en contraparte la fanatización gradual hacia temas sin ninguna trascendencia.
    No te preocupes por lo que digan, la mayoría de nosotros, los jóvenes que estudiamos la política, se nos señalará siempre como un grupillo de “viejos jóvenes”. La única manera de darle a entender a los demás la necesidad de preocuparse por los temas sociales es con nuestro propio ejemplo.
    Soy Juan, estudié en las Rosas unos años arriba de ti. Saludos toño.

  2. Aunque, de entrada, coincido contigo en lo referente a la juventud de ahora. Siento, también, que asumes una postura un tanto dogmática, que falta poco para que digas algo como “los jóvenes deben ser así:…”; es indudable que la juventud –y todos– no es, no somos, como “deberíamos ser”, pero dar rasgos tan puntuales como decir que se estar interesado por la política, por ejemplo, no es ni lo adecuado, ni lo verdadero. No me queda claro, pues, si haces crítica de la condición actual de la juventud: el desinterés, lo superfluo, la falta de humanidad y de sentido –crítica que compartimos–, etc.; o si también postulas ya un “deber ser”, una manera en que los jóvenes debemos y estamos obligados a ser y hacer.
    Con interés al diálogo, me despido.

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